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El profesor de idiomas y las nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías nos invaden. Sí, nos invaden y nos presionan, tanto a los que queremos introducirlas en nuestras vidas como los que no. Los profesores nos impresionamos con las conversaciones de nuestros alumnos al oír que utilizan con soltura vocabulario como: wap, mp3, videoconferencia, banners, html, configuración, página web, regrabadora, chat, megas, etc. Si esto ha ocurrido en pocos años, nos podemos imaginar con la velocidad que seguirá evolucionando la tecnología. Los móviles ya se quedan anticuados en un año, y los ordenadores hay que renovarlos porque se van quedando atrás. Pero ¿qué ocurre con las personas? ¿También nos vamos quedando atrás? Pues sí.

Las Nuevas Tecnologías también entran en las aulas y en la enseñanza a distancia. El profesor que no se quiere quedar obsoleto y quiere aportar algo de la vida moderna a sus aulas, también tiene que reciclarse y ponerse un poco al día para estar a la altura de las circunstancias. Todavía hay muchos que se niegan a aceptarlo, pero esa es la realidad. Si nuestra preocupación es motivar al alumno, creo que no hay mejor método, (para los que tienen la suerte de poder trabajar con ordenadores en las aulas), que darles lo que ellos quieren. Pero nos preguntamos los profesores: ¿desapareceremos en un futuro? ¿Hasta donde llegará nuestra labor y obligación?

Pues bien, ¿dónde encontraremos mejor respuesta que en nuestros propios alumnos? Y desde aquí me gustaría despertar la inquietud de los alumnos de inglés que lean esta revista y que puedan dar su opinión en números posteriores.

Yo soy optimista. Los profesores no desapareceremos. Todo lo contrario, seremos indispensables para crear los materiales que pueda encontrar un alumno en la Red. ¿Por qué llego a esta conclusión? Pues porque llevo un tiempo trabajando con este tema, en el que estoy muy interesada y me he permitido pasar a alumnos universitarios un test, para descubrir las inquietudes que tenían sobre el aprendizaje de las lenguas extranjeras a través de Internet, y más del 75% opinaba que el profesor era indispensable para crear materiales y para estar en el aula mientras se trabaja con material de Internet. Incluso la mayoría, incluyendo la que escribe, piensan que el factor humano y el contacto profesor-alumno, no puede desaparecer, aunque sea a través de videoconferencia o por teléfono, pero el alumno de idiomas debe tener un referente humano.

¿Cómo puede explotar el alumno o el profesor el aprendizaje de una lengua extranjera a través de Internet?

Si partimos desde el punto de vista del alumno. La mayoría utiliza Internet para buscar información y para enviar correo electrónico. Pues, ¿qué tal si enviamos esos mensajes en inglés? Hay mucha gente en el extranjero deseando encontrar “pen-pals” en otras partes del mundo. El e-mail es la forma más rápida, sencilla y barata para ponernos en comunicación con el extranjero. Y lo que es mejor, y con seguridad todo el mundo ha probado: el chat. Todavía más rápido y divertido. Busquemos alguna página en inglés que facilite chatear en inglés.

Desde el punto de vista del profesor, podemos hablar y trabajar durante días, meses y años, siempre que nos vayan viniendo ideas a la cabeza. Pero si preparamos una unidad didáctica por medio de Internet, para que el alumno vaya buscando información y preparando algún trabajo, artículo, entrevista, informe, etc, puede ser muy entretenido y motivador para ambos.

Para concluir: se nos presenta todo un campo y mundo abierto de información en la Red para que tanto profesores como alumnos podamos sacarle jugo para nuestro beneficio intelectual. Así podremos conseguir que no desaparezcamos, ni nosotros, ni nuestros sueños, ni nuestras ganas de hacer cosas nuevas para que esta humanidad se dirija hacia un aumento de cultura y de saber, que es lo que nos hace evolucionar.

Lourdes Pomposo Yanes 2003