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El miedo al rídiculo, ese gran enemigo

    El miedo al ridículo es algo que los psicólogos analizan desde el momento que se convierte en un problema para la persona o sus relaciones sociales. Freud decía que el antídoto más efectivo contra el miedo al ridículo es reírse de uno mismo. Según sus estudios, aquellos que eran capaces  de reírse de sus propios relatos de haberse sentido humillados notaban un rápido descenso  de sus sentimientos de vergüenza.

    Este miedo al ridículo por supuesto afecta al campo del que tratamos en esta revista: el aprendizaje del inglés. El mayor problema que encontramos los profesores al enseñar una segunda lengua es el de la falta de seguridad de los alumnos a la hora de hablar. Hasta tal punto de sentirnos desesperados por ser conscientes de que la clase se está convirtiendo en un monólogo. Lo malo de esa situación es que sabemos que quieren hablar y que saben decirlo, pero ...no se atreven.

    Está claro que es un problema, la lengua se aprende practicándola, y si no hablamos, se convertirá en una lengua muerta en nuestro subconsciente. Siempre hay una buena excusa para no hablar:

Nos da miedo o vergüenza  equivocarnos

    En la vida se aprende cometiendo errores ¿O no? ¿A que cuando nos equivocamos en algo procuramos no hacerlo otra vez? Si, ya sé que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Pero, es que somos muy cabezotas. Si un alumno no cometiera errores, no sé qué papel tendríamos los profesores en el aprendizaje. No tengas miedo a equivocarte. Es de sabios rectificar. Si no estás seguro de cómo se dice una palabra en inglés, pregunta: How do you say ... in English? Desde que abras la boca, digas una frase y alguien te comprenda, verás cómo ya habrás perdido gran parte de esa vergüenza que te impedía comunicarte. Pero no pares. No digas, “bueno ya  he dicho algo, ya no hablo más”. Todo lo contrario: sigue hablando. Procura que hablar en una lengua que no sea la tuya, no sea un mal trago, sino un paso adelante.

Soy muy tímido/a, incluso para hablar en mi propia lengua.

    La timidez es un martirio, sobre todo para los adolescentes y en muchos casos es prácticamente imposible luchar contra ella, pero por lo menos podemos intentarlo. Toda persona tímida quiere desenvolverse con soltura, pero no puede, porque piensa que cuando abre la boca todas las miradas y los oídos se van a dirigir a él. Está muy equivocado. La mayoría de las veces, ese miedo es producto de la imaginación y es precisamente el que hace que cometamos más errores. Habla sin miedo, todos los demás están en la misma situación. Alguien tiene que dar el primer paso.

    Si alguien te pregunta por la calle algo en inglés, ¿vas a decir que no hablas inglés? Pues seguro que si eres tímido y para colmo vas con alguien lo dirás. ¿Y qué ocurre con el tiempo invertido en aprender a defenderte en inglés? ¿Lo vas a tirar por la borda en lugar de ayudar a alguien en la calle? Recuerda que lo importante es comunicarse, no alcanzar la perfección.

No quiero que se rían de mí.

    Reírse de alguien que ha cometido un error, demuestra una gran falta de respeto, sobre todo cuando los demás están a la misma altura del aprendizaje y con las mismas intenciones en una clase. No creo que ningún profesor permita la burla en la clase. Por lo menos no debería. Sobre todo cuando esa burla va dirigida a un alumno tímido que no se atreve a hablar. Está bien que tú te rías de ti mismo si cometes un error (según Freud, es bueno), pero no de los demás. Con esto no quiero decir que la clase se deba convertir en un excesivo respeto y mutismo hacia la broma. Es sano reírse y decir cosas divertidas, siempre que nos riamos juntos. No tengas miedo de la risa ajena. Atrévete y habla. “Ande yo caliente, ríase la gente”

No conozco a mis compañeros

    Pues qué mejor ocasión que ésta para conocer gente nueva. La clase de inglés puede ser una terapia social importante. Intenta sentarte junto a caras nuevas, y en cuanto tengas la mínima oportunidad de hablar, hazlo. Hay muchos momentos en los que tendrás que practicar tu inglés con tu compañero y así podrás comprobar su nivel y comprobar que tu nivel no es tan malo, porque te comprende.

    Pierde el miedo al ridículo y la vergüenza en la clase de inglés. Siéntete osado e importante. Recuerda que el centro del mundo eres tú, el alumno, en una clase de inglés. Sin ti, no hay nada. No sólo te sentirás a gusto contigo mismo sino que al profesor lo harás feliz también.